«Y entonces el Califa le dijo a Scherezada: "Cuéntame una película que me ayude a pasar la noche"».

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Carta abierta a los fanáticos de El Hombre Araña. The amazing Spiderman? Not so amazing! (con canción de Bad Bunny incluida)

Querido fanático de Spiderman:

Vi Spider-Man: Brand New Day (basada en el cómic del mismo nombre, sin el artículo «un» en el título) la misma semana que tú, y coincido en varios puntos: la coreografía de las escenas de acción funciona, los efectos digitales cumplen a destajo, la cinematografía de Nueva York tiene peso propio, y la partitura de Michael Giacchino vuelve a sostener la película en los momentos que el guion no logra sostenerse por sí solo. Disfruté como tú el gran guiño musical de la película que es la colaboración de Bad Bunny en el soundtrack: ver a Spider-Man volar entre los rascacielos de Nueva Yol (sic) al son de “EoO” amplifica la experiencia y le da al soundtrack un peso que va más allá de la partitura orquestal de Giacchino. Michael Mando, el Nacho Varga de Better Call Saul, interpreta a Escorpión, y Punisher está en manos de Jon Bernthal (el Menelao de Nolan y el hermano del protagonista de The Bear) que cumple su rol disruptivo tal y como se lo pide el guion; Tom Holland, con 30 años de edad cumplidos, sigue siendo un Spider-Man convincente en lo físico y lo emocional. Me llama la atención que los protagonistas de las películas del héroe arácnido sean siempre jóvenes en detrimento del nombre del personaje: no son Spider-Men, son Spider-Boys frágiles, bonachones, introvertidos y poco sociables (recordemos los rostros de Tobey Maguire y Andrew Garfield en el mismo rol).

La aparición de la Mole como incidente secundario está bien calculada, sin robarle protagonismo a la trama central. El personaje de Sadie Sink, la poco talentosa pelirroja de Stranger Things no aporta lo que debería; su arco se siente forzado dentro de una trama ya sobrecargada. La aparición de Jean Grey junto a su hermana es uno de esos giros que la película no se toma el trabajo de justificar: funciona como guiño para quien sigue el material de origen, pero como recurso narrativo es perezoso. Y la escena post-créditos, lejos de dejar expectativa, cierra la película con una nota menor: corta, previsible, sin el gancho que estas escenas suelen tener en la franquicia (no haremos el destripe revelando detalles). Está también la breve aparición de Yelena, la hermana de la Viuda Negra, interpretada por Florence Pugh. Más fugaces aún son Tarántula y Boomerang, villanos necesarios para un héroe arácnido en crisis. No me creí mucho aquello de la pérdida de los súper poderes. Desconfié de las escenas en las que el protagonista aparece solo en su habitación rodeado de pantallas de computadoras jugando a ser el Neo de The Matrix cuando en el cómic prescinde de la tecnología. Tampoco estuve de acuerdo con los flashbacks de la tía May (interpretada por Marisa Tomei). No le veo necesidad a esa trillada escena que he visto en tantos filmes: el héroe hincando la rodilla sobre la tumba del familiar fallecido y depositando flores, recordando consejos recibidos y frases de comfort.

Conozco el cómic original, el número 546 y siguientes, publicados en 2008 con el mismo título del filme, Brand New Day, pero me pierdo en la telaraña de publicaciones. Como escritor me interesa mucho el temas de las adaptaciones y conozco la referencia de las tres colecciones de El Hombre Araña. Reviso mi enciclopedia de Marvel y veo que hay una colección titulada «Marvel Team-Up», otra llamada «Peter Parker, the Marvel collection», y una más, rotulada como «The Spectacular Spider-Man». Esas tres colecciones dejaron de existir para dar paso a una nueva colección que se llama simplemente «Amazing». A este nuevo comienzo Marvel Cómics le llama «Un nuevo día». Es un empezar desde cero del personaje que renuncia a la tecnología y busca un nuevo trabajo, se enfrenta un nuevo villano (Mr. Negative), le da cacería a un imitador de Spider-Man que anda atracando a la gente. Todo lo anterior para afirmar que a veces olvidamos que todos estos héroes y villanos tienen su origen en revistas especificas. Los guionistas lo que hacen es tomar lo que desean (oh, las libertades de la adaptación) y se amoldan a las necesidades de la franquicia. Lo importante es entender que las versiones cinematográficas de Marvel son apenas una adaptación mínima de la riqueza de los cómics.

Regresando al filme, coincido contigo en la reserva de fondo: Brand New Day no tiene la misma energía que las anteriores. Lo noté en la sala: el público joven no reaccionaba con la efusividad de antes, aunque los números pueden desmentirme porque el filme ya sobrepasó el récord de Avengers: End Game (2019) como el más taquillero del cine norteamericano en su primer fin de semana de proyección. Los actores de esta franquicia están entrando en la treintena, la misma década en que ha ingresado buena parte de su público original. Una saga que empezó dirigida a adolescentes ahora convive con espectadores adultos, y esa fricción generacional se siente en el tono de la película. Cumplidos los 30 años, Tom Holland ya puede decirle adiós al personaje en esta, su cuarta película como el héroe arácnido (contra las tres de Maguire y las dos de Andrew Garfield).

Vale la pena situar este título dentro del mapa completo del universo Marvel que tú conoces tan bien. Yo preferiría sintetizarte las novelas de En busca del tiempo perdido de Marcel Proust o el árbol genealógico de Cien años de soledad, pero aquí van resumidas las fases de la llamada Saga del Infinito: la reunión de los personajes fundacionales (6 películas del 2008 al 2012), su expansión (6 títulos del 2013 al 2015) y la culminación que cerró con Endgame (11 filmes del 2016 al 2019). Desde 2021 estamos en la Saga del Multiverso: la Fase 4 (7 filmes del 2021 al 2022) introdujo las variantes y realidades alternativas, la Fase 5 (con 6 títulos del 2023 al 2025) amplió las amenazas sin encontrar todavía un centro narrativo claro, y ahora la Fase 6 (4 títulos del 2025 al 2027)— con The Fantastic Four: First Steps, Brand New Day, Avengers: Doomsday (que se estrenará en diciembre de 2026)— se plantea como el tramo que debe resolver el destino multiversal antes de Secret Wars que se estrenará en diciembre de 2027. 

Me llama la atención que dentro del canon no esté Into the Spider-verse (2018), con el héroe arácnido latino, Milo Morales, en la que ya vemos a los distintos Spider-Men procedentes de universos alternativos, detalle aplicado en Spider-Man: No way home (2021). Into the Spider-Verse, que ganó el Óscar al mejor filme animado, es la fuente de muchas ideas presentes en la fase 6. Ya me dirás tú, que todo obedece a razones legales, ya que Sony Pictures posee los derechos cinematográficos exclusivos de Spider-Man, mientras que Marvel Studios (propiedad de Disney) posee la propiedad intelectual de los cómics, el merchandising y el control del MCU (Marvel Cinematic Universe). Sony se queda con la mayoría de la recaudación en taquilla, pero permite que Marvel Studios (liderado por Kevin Feige, el supuesto genio tras bastidores) actúe como el productor creativo principal para que la historia encaje en el MCU.Toda una telaraña de intereses, como te habrás dado cuenta.

Brand New Day (propongo cambiar «new» por «old» y «day» por «Dawn» que significa ocaso) llega en un momento en que la industria del entretenimiento discute abiertamente el papel de la inteligencia artificial generativa en la producción audiovisual, y la película no es ajena a ese clima: su factura visual, más calculada que inspirada, más computarizada que otra cosa, más su dependencia de fórmulas ya agotadas del multiverso, la sitúan como un producto a tono con esta era tan eficiente en la ejecución técnica, pero con menos riesgo autoral que las entregas que definieron las fases anteriores. A la pasada te cuento que esto del Multiverso proviene de la teoría de los mundos posibles que tiene cédula de identidad literaria. No te voy a aburrir explicándote el origen de esta categoría de la teoría de la literatura, pero te puedo mencionar la existencia de un pensador checo, Lubomir Doležel (1922-2017), que acuñó, en 1998, el término heterocósmica (la teoría de los mundos posibles) para hablar del poder de la literatura como creadora de universos ficcionales independientes con leyes internas y únicas. Todo esta para decirte que lo que está haciendo Marvel no es nada nuevo.

Como crítico he cumplido con ver la obligación de ver las 38 de las 40 películas del MCU (faltan por estrenarse dos), pero confieso que el tiempo no alcanza para las versiones animadas, como Ultimate Spider-Man (2012-2016) y Your Friendly Neighborhood Spider-Man (2025), que circulan en las plataformas de streaming, incluyendo esa rareza del Live Action que es Spider-Noir (2026) con Nicolas Cage. Algo similar me pasa con la franquicia de Star Wars: es imposible verlo todo, al menos para un cinéfilo de mi generación.

Con todo, el Spider-Verse sigue ensanchándose, y esa expansión — más que el entusiasmo del público — parece ser hoy el verdadero motor de la saga. Mientras la telaraña siga creciendo, nos seguiremos perdiendo. Te veo en el cine.

Un abrazo,

Marcelo Báez Meza